Cómo conseguir esos escurridizos ahorros en la nube

La reducción de costos es la razón más atractiva para que las empresas se muden a la nube.

por Brad Schulteis

He trabajado en TI federal por 10 años y en TI empresarial por casi 20. En ese periodo, las tecnologías de la información siempre han sido costosas; por tanto, encontrar valor siempre ha sido fundamental.

Pero algo curioso sucedió cuando la nube se popularizó: los ahorros se convirtieron en una justificación y un estímulo de facto para la adopción de la nube.

Eso resulta extraño e irónico por varias razones, pero tal vez la más curiosa sea cuán único es este patrón para nuestra industria, e incluso para esta tecnología en específico. Nunca en mi carrera la razón principal para adoptar una nueva tecnología había sido “¡porque es más barata!”.

De hecho, durante gran parte de los comienzos de mi carrera, los profesionales de TI con frecuencia se alejaban de la opción más económica y optaban por marcas y tecnologías ya consolidadas, y no tenían problema en pagar un precio superior por ellas. ‘A nadie lo despiden por comprarle a IBM’ era más que un lema; era una verdad.

Cuando trabajé para múltiples compañías pequeñas de tecnología, si conseguíamos llegar al director de Informática o al director de TI, sin falta la pregunta que surgía era: “¿Cómo pueden sus productos ser buenos si son mucho más baratos que los de _____?”. Costar considerablemente menos que la competencia era un foco rojo.

A lo largo de nuestras vidas nos lo han enseñado. Bueno, más allá de TI, es una respuesta condicionada para la mayoría de la civilización occidental. Todos conocemos el dicho: Lo barato sale caro. Lo que fácil llega, fácil se va. Si algo suena demasiado bueno para ser cierto, seguramente no lo es.

Casi de manera universal aceptamos esto como verdades… pero entonces llegó la nube. (Para no meternos en terrenos ajenos al argumento de este texto, evitaremos hacer la pregunta de si realmente la nube es algo nuevo.)

¡Las TI cada vez son más costosas!

Cualquiera que estuvo en TI empresarial y/o gubernamental a finales de los 2000 o principios de los 2010 probablemente puede recordar con claridad aquella época. Un día, todo era normal, uno se preocupaba por su negocio, compraba servidores, vendía servidores o utilizaba servidores, cuando de pronto algún gerente de TI nos llevaba a una junta. ‘¿Por qué esto cuesta tanto? Acabo de ir a Amazon y puedo conseguir casi lo mismo por 20 centavos por hora’.

Incluso en aquel entonces, probablemente reconoció esa declaración por lo que era: una simplificación excesiva. Posiblemente terminó involucrado en una discusión sobre costo total de propiedad, concordó en que no era tan simple, y siguió con su vida como si no hubiera sucedido nada.

Pero entonces, semanas más tarde, probablemente se encontró en una junta sospechosamente similar y con una conversación casi idéntica. Pero esta vez había gráficas. No del tipo refinado y de gran calidad que utilizan en Mercadotecnia sino más bien de esas que alguien en Contabilidad recién generó en Excel. Del lado derecho, en la parte superior, decía “Gasto total en TI”. “Gasto en infraestructura” estaba en la parte de abajo. Cada vez se gastaba más y más dinero en tecnología y eso no les parecía a los directivos.

Hace algunos años, escribí un post acerca de cómo “TI” se había convertido en una mentira. Ahora argumento que fue en ese periodo que las “TI” (como disciplina específica) murieron. El balance de la misión y la tecnología cambiaron. Más dependía por completo de tecnología que aquello que no la necesitaban. Así que, obviamente, el gasto en “TI” crecía rápidamente año con año; en este punto, “TI” ya no era una función habilitadora de algunosprocesos; TI ERA la mayoría de los procesos.

¡Reduzca costos al migrar a la nube!

Luego de muchas de esas juntas que ya mencioné, quedó claro en qué dirección iban todos: ¡ahorrémonos dinerales mudándonos a la nube!

Ahora no sé exactamente cuándo ni cómo fue que sucedió, pero en algún punto del camino la charla se alejó de los datos. Literalmente he regresado a estudios e investigaciones de aquel entonces y, hasta donde puedo ver, la información que se presentaba era justa y precisa. Cada publicación, analista de la industria e incluso proveedores de nube declaraban con claridad que la nube PUEDE reducir su TCO, SI realiza todo lo siguiente antes de mudarse a la nube: racionalizar qué tiene actualmente, reducir su dependencia en licencias de software, reducir el número de empleados, incrementar automatización y escalar a estado estable en lugar de picos.

Cuando me mudé a AWS en 2013, fue justo cuando el gobierno federal comenzó a tomar en serio todo eso de “la nube primero”. En cada reunión que tenía con un cliente en potencia para AWS, cuando se les preguntaba por qué consideraban AWS, la respuesta infalible siempre era que lo hacían para ahorrar dinero.

¿Y en dónde está el ahorro?

Adelantémonos cinco o seis años al futuro, y la mayoría de nosotros tenemos ya varias migraciones de nube entre nuestras experiencias, y escuchamos muchas quejas que dicen que esos ahorros resultaron mucho menores a lo que se promocionaba. En algunos casos, es más que una queja, puesto que no solo son menores que lo prometido sino que sus costos superan lo presupuestado. ¿Qué salió mal?

¿Recuerda la promesa verdadera? No, no la promesa que creímos escuchar. No la falsa premisa que nos vendieron nuestras organizaciones y líderes de TI. La promesa VERDADERA: SI realiza todo lo siguiente antes de mudarse (racionalizar qué tiene actualmente, reducir su dependencia en licencias de software, reducir el número de empleados, incrementar automatización y escalar a estado estable en lugar de picos), la nube PUEDE reducir su TCO.

¿Hicimos alguna de las labores necesarias? ¿Racionalizamos nuestro estado actual de TI? ¿Reducimos las licencias de software? ¿Incrementamos la automatización y redujimos nuestro número de empleados? ¿Escalamos para un estado estable en lugar de con picos? Parece que en todo caso de nube que me presentan tanto en empresas gubernamentales y privadas, la respuesta a la mayoría de esas preguntas es la misma: no.

No se sienta mal. El fallido plan de “ahorre mucho en la nube” no fue único; fue el procedimiento operativo estándar: migremos todo lo que tenemos a la nube, no cambiemos nada y cosechemos las recompensas.

¿La realidad? Sorpresa: en términos generales, sus ambientes en la nube cuestan lo mismo que antes. Se llevó hasta el último servidor que tenía en su centro de datos y lo copió hasta el último bit a la nube. Retuvo hasta la última licencia comercial y, en algunos casos (no voy a decir nombres), terminó pagando hasta el doble por esa misma licencia. No automatizó nada; de hecho, utilizó los mismos procesos manuales que usaba en su centro de datos, puesto que [des]afortunadamente para usted, sigue teniendo acceso a 100% de la misma gente que hace los mismos trabajos.

¿La buena noticia? Nunca es demasiado tarde. Le prometo que los ahorros en la nube existen y pueden conseguirse. Puede ajustar su rumbo y comenzar a obtener esos ahorros en cualquier momento, pero necesita hacer todas esas otras cosas para poder obtenerlos.

Y la realidad es que es probable que necesite orientación de una nueva fuente. Los proveedores tradicionales que el gobierno y las empresas han utilizado por años tienen acceso al mismo talento finito de siempre. Tal vez no tengan los conocimientos necesarios sobre las tecnologías de nube o automatización más recientes. Asimismo, podrían tener un interés en particular en mantener una nómina, y por tanto no ofrecen una perspectiva sin sesgos sobre la manera óptima de modernizar un contrato de nube.

La modernización-como-servicio de las TI a través de tecnologías de nube

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